miércoles, 21 de marzo de 2012

Puce Moment (Kenneth Anger, 1949)

Puce Moment es un fragmento de seis minutos de la película Puce Women, que fue rodada en Hollywood antes de Sunset Boulevard (Billy Wilder, 1950). El argumento es idéntico: el declive de las seductoras estrellas de cine que, con el paso del tiempo, languidecen olvidadas en sus decadentes mansiones. Estos seis minutos son lo único que queda de las secuencias de prueba realizadas en 1948 para recaudar dinero.

domingo, 18 de marzo de 2012

Perry Smith, Truman Capote y "A sangre fría"

Uno de los libros que más me han sobrecogido y obsesionado es A Sangre Fría de Truman Capote. Denominado "novela periodística", en él Capote relata con exhaustividad todo lo concerniente al caso Clutter, para lo cual no dudó en entrevistarse en multitud de ocasiones con los dos asesinos.
Para el que no conozca la historia, en 1959 un violento crimen sacudió la tranquila vida de Holcomb, Kansas. Dos hombres, Perry Smith y Richard Hickock, habían asesinado a sangre fría a los cuatro miembros de una familia.
Sin duda la persona que más interés despierta tanto para el lector como para el propio Capote, es Perry Smith. A continuación os pongo dos fragmentos del libro. El primero es un informe psiquiátrico sobre la personalidad de Smith. El segundo son unas declaraciones del propio Smith recordando el día del asesinato.

"Perry Smith presenta síntomas indiscutibles de una grave enfermedad mental. Su infancia, que él me relató se caracterizó por la brutalidad e indiferencia de ambos progenitores. A lo que parece, ha crecido sin orientación, sin amor, y sina similar nunca un sentido claro de los valores morales… Capta con hipersensibilidad todo lo que sucede a su alrededor y no presenta síntoma alguno de confusión. De inteligencia superior a la media, en los rasgos de su personalidad destacan dos claramente patológicos. El primero es su paranoica orientación hacia el mundo externo: es receloso y desconfiado, tiende a creer que los demás lo discriminan. Es hipersensible a las críticas, capta inmediatamente el desprecio o la ofensa, y con frecuencia malinterpreta las palabras bienintencionadas. Agrupa a las personas considerándolas en masa hipócritas, hostiles y merecedoras de cualquier cosa que él pueda hacerles. Relacionado con este rasgo aparece otro, una rabia, siempre presente, pero dominada, que se dispra fácilmente ante la menor sensación de ser engañado, despreciado o considerado inferior. En su mayor parte, los accesos de ira de su pasado se dirigieron contra símbolos de autoridad: padre, hermano mayor, sargento, funcionario que le concedió libertad bajo palabra; y en varias ocasiones lo impulsaron a una conducta violentamente agresiva. Tanto él como las personas que frecuenta conocen estos ataques de ira que, según dice, “le suben por dentro” y el poco dominio que tiene sobre ellos. Esa rabia, cuando se vuelve contra sí mismo, le provoca la idea de suicidio. Además de estas características, el sujeto presenta síntomas de desorden en sus procesos mentales. Tiene escasa capacidad de ordenar su pensamiento, no parece en condiciones de organizarlo o sintetizarlo y algunos de su razonamientos reflejan un contenido “mágico” y a la vez , un desprecio de la realidad… Para un diagnóstico exacto sería necesario un examen más profundo, pero la actual estructura de su personalidad se acerca mucho a una esquizofrenia paranoica."
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 "Antes de que lo amordazara, el señor Clutter me preguntó y ésas fueron sus últimas palabras, quiso saber como estaba su mujer, si estaba bien. Y yo le dije que sí, que muy bien, que estaba a punto de dormirse (...) Y no es que le estuviera tomando el pelo. Yo no quería hacer daño a aquel hombre. A mi me parecía un señor muy bueno, muy cortés. Lo pensé así hasta el momento en que le corté el cuello.
(...) Pero no me dí cuenta de lo que había hecho hasta que oí aquel sonido, como de alguien que se ahoga, que grita bajo el agua. Le di la navaja a Dick (...) le entró pánico. Quería largarse de allí, pero yo no le dejé. El hombre iba a morir de todos modos, ya lo sé, pero no podía dejarlo así. Le dije a Dick que cogiera la linterna y lo enfocara. Cogí la escopeta y apunté. La habitación explotó. Se puso azul. Se incendió. Jesús, nunca comprenderé como no oyeron el ruído a treinta kilómetros a la redonda."

Las últimas palabras de Perry Smith antes de morir ahorcado fueron: "Pienso que es una cosa infernal quitar la vida de este modo. No creo en la pena de muerte ni legal ni moralmente. Puede que hubiera podido contribuir en algo. No sirve de nada que pida perdón por lo que hice. Hasta está fuera de lugar, pero lo hago, pido perdón."

sábado, 17 de marzo de 2012

Virgil Finlay

Virgil Finlay (1914 - 1971) fue un ilustrador americano especializado en fantasía pulp, ciencia ficción y terror. Uno de los métodos que usaba para sus ilustraciones es el denominado scratchboard (traducible aproximadamente como “raspado sobre madera”). Este método se utiliza comúnmente para imitar el grabado sobre madera. Consiste en aplicar sobre el papel (o la superficie en la que se va a dibujar) una fina película de arcilla blanca y encima una capa de tinta negra, o al revés. Luego, con la punta de un cuchillo o algún otro instrumento afilado, se raspa en los lugares que se desee la tinta negra o la arcilla blanca para revelar la superficie que hay debajo.
Se calcula que a lo largo de toda su carrera Virgil Finlay llegó a producir unas 2.500 ilustraciones. Aquí os dejo una pequeña muestra.










viernes, 16 de marzo de 2012

Little Grey Rabbit


Ayer me llegó esta pequeña joyita. Es una edición de 1955 que, como podéis ver, parece haber tenido una vida intensa. En la primera página tiene escrito "To (ilegible) with love from Tony", lo cual hace que tenga más encanto y misterio aún.

Cuando era chiquitina mis padres me regalaron "La merienda de Rata de Agua" de la misma autora y se convirtió en mi cuento favorito durante muchos años, aunque confieso que casi me gustaba más por las bonitas ilustraciones de Margaret Tempest que por la historia en sí.


Si queréis recuperar algún cuento de vuestra infancia o simplemente tener una edición antigua de algún cuento que os guste (como por ejemplo ÉSTA joyaza) y no os importa que esté en inglés os recomiendo encarecidamente una pequeña tienda de Herefordshire (Inglaterra) llamada The Children's Bookshop. Podéis echarle un vistazo a su página web/catálogo pinchando AQUÍ

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jueves, 15 de marzo de 2012

Alice in Wonderland (1903)

En 1903 se realizó la primera adaptación al cine de Alicia en el país de las maravillas. Corrió a cargo de Cecil Hepworth y Percy Stow. Con sus doce minutos de duración (de los cuales sólo se conservan ocho), fue la producción más larga del cine británico en aquella época. Recientemente se ha recuperado con gran esfuerzo por parte de los restauradores del archivo nacional de cine británico. Bryony Dixon, el restaurador del cine mudo del BFI contó: “La cinta fue donada en la década de los 60 por el gerente de un cine, quien donó varias cosas. Entre esas cosas se encontraba este film incompleto, en muy malas condiciones. Debe de haber sufrido daños por el agua y la parte que más dañada resultó fue el borde, donde la emulsión se despegó de la base en varios lados. Sobre eso no se puede hacer nada, una vez que se salió, es irrecuperable.”

Como curiosidad, casi todos los actores son miembros de la familia Hepworth, incluyendo a su señora como la reina roja y al gato de la casa como el gato de Cheshire.

Sin duda, un tesoro para los amantes del cine mudo y para los fanáticos del libro.


miércoles, 14 de marzo de 2012

Fragmento de "Memorias de la casa muerta" (Fiódor M. Dostoievski)

"Durante un tiempo también vivió en la prisión un águila, un ejemplar de águila de la estepa, una especie de pequeño tamaño. Alguien la había traído herida y extenuada al penal. Todo el presidio la rodeó; no podía volar: arrastraba por tierra el ala derecha y tenía una pata dislocada. Recuerdo qué miradas tan feroces lanzaba a su alrededor, examinando a la curiosa multitud, abriendo el pico curvo, dispuesta a vender cara su vida. Cuando, hartos ya de mirarla, los presos empezaron a dispersarse, el águila se apartó cojeando, dando saltitos sobre una pata y agitando el ala sana, hasta el extremo más distante del penal, donde se agazapó en un rincón, apretada con fuerza contra la empalizada. Allí pasó unos tres meses, sin salir en todo ese tiempo ni una sola vez de su rincón. Al principio iban a menudo a verla y azuzaban a los perros contra ella. Shárik se lanzaba con fiereza contra ella pero luego se veía que le daba miedo acercarse del todo, cosa que divertía mucho a los reclusos. Más adelante, el propio Shárik empezó a maltratarla cruelmente, ya no sentía temor y, cuando lo azuzaban, se las apañaba para agarrarla por su ala dañada. El águila se defendía encarnizadamente, con las garras y con el pico; orgullosa y salvaje, como un monarca herido, agazapada en su rincón, examinaba con la mirada a los curiosos que se acercaban a verla. Finalmente, todos se cansaron de ella; la dejaron en paz y la olvidaron, si bien cada día podían verse al lado de ella pedazos de carne fresca y un recipiente con agua, de modo que alguien se ocupaba del águila. Al principio no quería comer y así estuvo unos cuantos días; finalmente empezó a aceptar el alimento, aunque nunca lo tomaba de la mano ni en presencia de la gente.

Varias veces tuve ocasión de observarla desde lejos. Como no veía a nadie y creía que estaba sola, a veces se decidía a apartarse un poco de su rincón: avanzaba cojeando a lo largo de la empalizada hasta alejarse diez o doce pasos de su sitio, después regresaba, y otra vez volvía a salir, como si estuviera haciendo ejercicio. En cuanto me veía volvía de inmediato a su rincón cojeando y dando saltitos pero a toda prisa, y una vez allí echaba la cabeza hacia atrás, abría el pico y erizaba el plumaje, aprestándose para la lucha. Nunca fui capaz de aplacarla con caricias: intentaba darme picotazos y peleaba, no aceptaba la carne de vaca que le ofrecía y, todo el tiempo que estaba al lado de ella, me miraba fijamente a los ojos de un modo feroz y penetrante. Apartada, rencorosa, esperaba la muerte, sin fiarse de nadie, sin someterse a nadie. Al final pareció que los reclusos volvieron a acordarse del águila, y aunque nadie se había preocupado ni había pensado siquiera en ella durante unos dos meses, de pronto se despertó una especie de compasión generalizada por el ave. Se apuntó la idea de sacarla del penal. "Si tiene que morir, que no sea en prisión", decían algunos.

Un día, después de la comida, cuando el tambor anunció la salida para el trabajo, cogieron el águila, le cerraron el pico con la mano porque intentaba combatir ferozmente, y se la llevaron fuera del penal. Llegaron hasta el terraplén. Los reclusos, unos doce, que integraban esta cuadrilla estaban intrigados por ver dónde iría. Curiosamente, todos parecían satisfechos, como si fueran ellos mismos quienes, en alguna medida, recobraran la libertad.

Desde el terraplén, soltaron el águila hacia la estepa. Era un día frio y gris de pleno otoño. El viento silbaba en la extensión desnuda y resonaba en la hierba de la estepa: amarillenta, reseca, hecha jirones. El águila se lanzó en línea recta, agitando el ala lastimada, como si se apresurara a escapar de nosotros, partiendo a la aventura. Los reclusos seguían con curiosidad las apariciones intermitentes de su cabeza en la hierba.

- ¿Os habéis fijado? -dijo uno pensativo.

- ¡Y nunca mira para atrás! -añadió otro-. Ni una sola vez, compañeros, ha mirado para atrás, ¡solo piensa en escapar!

- ¿Qué te creías, que iba a girarse para darte las gracias? -observó un tercero.

- La libertad, ya se sabe. Y ella ya presiente la libertad.

- Si, la libertad...

- Y ya no se la puede ver, compañeros...

- ¿Qué hacéis ahí parados? ¡en marcha! -gritaron los soldados de la escolta, y todos, en silencio, se dirigieron despacio al trabajo."

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martes, 13 de marzo de 2012

Lucifer Rising (Kenneth Anger, 1972)

Esta película se inició en 1966. Su amplitud es mítica y enorme. Parece abarcar milenios y, si no el universo, el planeta entero. Anger mezcla numerosas religiones para sugerir que, en cierto sentido, son intercambiables y que todas abordan aspectos cósmicos similares. Buena parte del guión se basa en las enseñanzas de Crowley, así, el Lucifer de Anger es el de Crowley: no es Satán, sino más bien el dios de la luz, Venus o la Estrella del Alba. Una figura que simboliza el despertar, la creatividad y la independencia.