martes, 27 de marzo de 2012

sábado, 24 de marzo de 2012

Fragmento de "Lolita" (Vladimir Nabokov)

"La breve franja de arena blanca que era «nuestra playa» –de la cual nos habíamos apartado un poco en busca de profundidad–, estaba vacía en días de trabajo. No había nadie en torno de nosotros, salvo las dos figurillas tan ocupadas de la orilla opuesta y un aeroplano particular color rojo oscuro que planeó sobre nosotros y desapareció en el azul. El lugar era, en verdad, perfecto para un súbito crimen entre burbujas, y contaba además con un detalle interesantísimo: el hombre de ley y el hombre de agua, bastante cerca para presenciar un accidente y bastante lejos para no observar un crimen. Estaban bastante cerca para oír a un bañista enloquecido que se agitara y pidiera a gritos que alguien salvara a su mujer a punto de ahogarse; y estaban demasiado lejos para distinguir (si miraban demasiado pronto) que el nadador desesperado sujetaba a su mujer debajo del agua. Todavía no me encontraba en esa etapa; sólo quiero expresar la facilidad del acto, lo cuidado del planteo. Mientras tanto, Charlotte seguía nadando con concienzuda torpeza (era una sirena muy mediocre), pero no sin cierto solemne placer (¿acaso no estaba su tritón junto a ella?); y al tiempo que yo observaba, con la rigurosa lucidez de una futura meditación (es decir, tratando de ver las cosas como recordaría haberlas visto), la vítrea blancura de su cara mojada tan poco tostada a pesar de todos sus esfuerzos, y sus labios pálidos, y la desnuda frente convexa, y la tensa gorra negra, y la carnosa nuca mojada, me dije que cuanto debía hacer era quedarme a la zaga, tomar aliento, atraparla por el tobillo y sumergirme con mi cadáver cautivo. Digo cadáver porque la sorpresa, el pánico y la falta de experiencia la harían aspirar de golpe un mortal galón de lago, mientras yo la sujetaría por lo menos durante un minuto, con los ojos abiertos bajo el agua. El gesto fatal pasó como la cola de un cometa a través de la blancura del crimen completa. Era como un terrible ballet silencioso: el bailarín sostenía a la bailarina por los pies y se hundía en la penumbra cristalina. Yo no podía subir a la superficie en busca de un bocado de aire, sin dejar de sujetarla bajo el agua, para después volver a sumergirme tantas veces como fuera necesario. Y sólo cuando el telón cayera para siempre sobre ella, me permitiría pedir auxilio. Y cuando veinte minutos después, los títeres cada vez más grandes llegaran en un bote a remo, pintado a medias, la pobre señora Humbert Humbert, víctima de un calambre o una oclusión coronaria, o de ambas cosas, estaría de cabeza sobre el limo del fondo, a unos treinta pies de la sonriente superficie del lago.
Sencillo, ¿no es cierto? Sólo que... ¡no me resolvía a hacerlo!
Charlotte nadaba a mi lado –una foca confiada y torpe–, y toda la lógica de mi pasión gritaba en mis oídos: ¡Éste es el momento! Pero no podía. Me volví en silencio hacia la playa, y en silencio, concienzudamente, ella también volvió, y el infierno seguía gritando su consejo y yo seguía sin resolverme a ahogar a la pobre criatura gorda y resbalosa. Los gritos se hicieron cada vez más remotos, mientras yo me hacía clara cuenta del melancólico hecho de que ni al día siguiente, ni el viernes, ni ningún otro día o noche podría ya darle muerte. Oh, me veía a mí mismo golpeando de alienación los pechos de Valeria o lastimándola de algún otro modo, y me veía con igual claridad disparando contra el vientre de su amante y haciéndole exclamar «¡Aaah!» y desplomarse. Pero no podía matar a Charlotte, sobre todo cuando las cosas no eran a la postre tan
desesperadas, quizá, como parecían a primera vista en esa desdichada mañana. Si la atrapaba por el pie a pesar de sus pataleos, si veía sus ojos estupefactos y oía su voz atroz, si pasaba por esa ordalía, el espectro de mi mujer me acosaría durante toda la vida. Si hubiera vivido en 1447, y no en 1947, acaso habría vendado los ojos de mi naturaleza apacible administrando a mi mujer algún veneno clásico de una ágata hueca, algún delicado filtro letal. Pero en nuestra era de la clase media no habrían resultado los métodos empleados en los dorados palacios del pasado. Ahora hay que ser científico si se quiere ser asesino. No, yo no era ni una cosa ni la otra."

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miércoles, 21 de marzo de 2012

Cinémonde

Seguro que a muchos no os suena pero Cinémonde fue una revista francesa sobre cine muy importante hace unas cuantas décadas. Mirando sus portadas uno no puede evitar sentir ganas de viajar al pasado.
















Puce Moment (Kenneth Anger, 1949)

Puce Moment es un fragmento de seis minutos de la película Puce Women, que fue rodada en Hollywood antes de Sunset Boulevard (Billy Wilder, 1950). El argumento es idéntico: el declive de las seductoras estrellas de cine que, con el paso del tiempo, languidecen olvidadas en sus decadentes mansiones. Estos seis minutos son lo único que queda de las secuencias de prueba realizadas en 1948 para recaudar dinero.

domingo, 18 de marzo de 2012

Perry Smith, Truman Capote y "A sangre fría"

Uno de los libros que más me han sobrecogido y obsesionado es A Sangre Fría de Truman Capote. Denominado "novela periodística", en él Capote relata con exhaustividad todo lo concerniente al caso Clutter, para lo cual no dudó en entrevistarse en multitud de ocasiones con los dos asesinos.
Para el que no conozca la historia, en 1959 un violento crimen sacudió la tranquila vida de Holcomb, Kansas. Dos hombres, Perry Smith y Richard Hickock, habían asesinado a sangre fría a los cuatro miembros de una familia.
Sin duda la persona que más interés despierta tanto para el lector como para el propio Capote, es Perry Smith. A continuación os pongo dos fragmentos del libro. El primero es un informe psiquiátrico sobre la personalidad de Smith. El segundo son unas declaraciones del propio Smith recordando el día del asesinato.

"Perry Smith presenta síntomas indiscutibles de una grave enfermedad mental. Su infancia, que él me relató se caracterizó por la brutalidad e indiferencia de ambos progenitores. A lo que parece, ha crecido sin orientación, sin amor, y sina similar nunca un sentido claro de los valores morales… Capta con hipersensibilidad todo lo que sucede a su alrededor y no presenta síntoma alguno de confusión. De inteligencia superior a la media, en los rasgos de su personalidad destacan dos claramente patológicos. El primero es su paranoica orientación hacia el mundo externo: es receloso y desconfiado, tiende a creer que los demás lo discriminan. Es hipersensible a las críticas, capta inmediatamente el desprecio o la ofensa, y con frecuencia malinterpreta las palabras bienintencionadas. Agrupa a las personas considerándolas en masa hipócritas, hostiles y merecedoras de cualquier cosa que él pueda hacerles. Relacionado con este rasgo aparece otro, una rabia, siempre presente, pero dominada, que se dispra fácilmente ante la menor sensación de ser engañado, despreciado o considerado inferior. En su mayor parte, los accesos de ira de su pasado se dirigieron contra símbolos de autoridad: padre, hermano mayor, sargento, funcionario que le concedió libertad bajo palabra; y en varias ocasiones lo impulsaron a una conducta violentamente agresiva. Tanto él como las personas que frecuenta conocen estos ataques de ira que, según dice, “le suben por dentro” y el poco dominio que tiene sobre ellos. Esa rabia, cuando se vuelve contra sí mismo, le provoca la idea de suicidio. Además de estas características, el sujeto presenta síntomas de desorden en sus procesos mentales. Tiene escasa capacidad de ordenar su pensamiento, no parece en condiciones de organizarlo o sintetizarlo y algunos de su razonamientos reflejan un contenido “mágico” y a la vez , un desprecio de la realidad… Para un diagnóstico exacto sería necesario un examen más profundo, pero la actual estructura de su personalidad se acerca mucho a una esquizofrenia paranoica."
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 "Antes de que lo amordazara, el señor Clutter me preguntó y ésas fueron sus últimas palabras, quiso saber como estaba su mujer, si estaba bien. Y yo le dije que sí, que muy bien, que estaba a punto de dormirse (...) Y no es que le estuviera tomando el pelo. Yo no quería hacer daño a aquel hombre. A mi me parecía un señor muy bueno, muy cortés. Lo pensé así hasta el momento en que le corté el cuello.
(...) Pero no me dí cuenta de lo que había hecho hasta que oí aquel sonido, como de alguien que se ahoga, que grita bajo el agua. Le di la navaja a Dick (...) le entró pánico. Quería largarse de allí, pero yo no le dejé. El hombre iba a morir de todos modos, ya lo sé, pero no podía dejarlo así. Le dije a Dick que cogiera la linterna y lo enfocara. Cogí la escopeta y apunté. La habitación explotó. Se puso azul. Se incendió. Jesús, nunca comprenderé como no oyeron el ruído a treinta kilómetros a la redonda."

Las últimas palabras de Perry Smith antes de morir ahorcado fueron: "Pienso que es una cosa infernal quitar la vida de este modo. No creo en la pena de muerte ni legal ni moralmente. Puede que hubiera podido contribuir en algo. No sirve de nada que pida perdón por lo que hice. Hasta está fuera de lugar, pero lo hago, pido perdón."

sábado, 17 de marzo de 2012

Virgil Finlay

Virgil Finlay (1914 - 1971) fue un ilustrador americano especializado en fantasía pulp, ciencia ficción y terror. Uno de los métodos que usaba para sus ilustraciones es el denominado scratchboard (traducible aproximadamente como “raspado sobre madera”). Este método se utiliza comúnmente para imitar el grabado sobre madera. Consiste en aplicar sobre el papel (o la superficie en la que se va a dibujar) una fina película de arcilla blanca y encima una capa de tinta negra, o al revés. Luego, con la punta de un cuchillo o algún otro instrumento afilado, se raspa en los lugares que se desee la tinta negra o la arcilla blanca para revelar la superficie que hay debajo.
Se calcula que a lo largo de toda su carrera Virgil Finlay llegó a producir unas 2.500 ilustraciones. Aquí os dejo una pequeña muestra.










viernes, 16 de marzo de 2012

Little Grey Rabbit


Ayer me llegó esta pequeña joyita. Es una edición de 1955 que, como podéis ver, parece haber tenido una vida intensa. En la primera página tiene escrito "To (ilegible) with love from Tony", lo cual hace que tenga más encanto y misterio aún.

Cuando era chiquitina mis padres me regalaron "La merienda de Rata de Agua" de la misma autora y se convirtió en mi cuento favorito durante muchos años, aunque confieso que casi me gustaba más por las bonitas ilustraciones de Margaret Tempest que por la historia en sí.


Si queréis recuperar algún cuento de vuestra infancia o simplemente tener una edición antigua de algún cuento que os guste (como por ejemplo ÉSTA joyaza) y no os importa que esté en inglés os recomiendo encarecidamente una pequeña tienda de Herefordshire (Inglaterra) llamada The Children's Bookshop. Podéis echarle un vistazo a su página web/catálogo pinchando AQUÍ

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